22 enero, 2009

'El Grito', Bush y Obama

Interpretaciones de uno de los cuadros más famosos del planeta hay muchas, pero no ninguna como ésta

Munch estuvo perseguido por la desgracia desde bien pequeño. La tuberculosis y la locura se apoderaron de él desde pequeño. "La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles que rodearon mi cuna y me siguieron toda mi vida". Muerta la persona, nació el genio.

'El Grito' tal vez sea su obra más desgarradora. Lunática y racional al mismo tiempo. Tal vez su enfermedad mental le permitió ver cosas que a los 'normales' se les escapan. Las interpretaciones del cuadro son infinitas aunque una en particular puede ser el nexo entre el anterior presidente de los EE. UU y Barack Obama.

El fantástico cuadro de Munch está compuesto por muchos elementos interrelacionados. Delante de todos ellos una figura fantasmagórica sin apenas rastro de señal humana. Este elemento es el que expresa una sensación de incertidumbre, de miedo y desesperación ante el abismo de la modernidad. La obra fue pintada en 1893 en un tiempo convulso donde se estaba pasando de lo antiguo a lo moderno, del pasado al futuro. La nueva revolución industrial, las revoluciones de la década de los 60 y el auge del capitalismo influyeron en Munch para plasmar el vacío que sentía.

Detrás de la figura desfigurada, al fondo, dos personas representan la sociedad insociabilizada. Cuando alguien está en la calle y grita, el gesto natural del resto de caminantes sería girar el cuerpo para ver qué está pasando. En el cuadro no sucede esto. Pese a que alguien está gritando de desesperación estas personas permanecen sordas y apenas prestan atención. Munch critica esa falta de sociabilidad y ese aislamiento continuo en torno a la individualidad que, hoy por hoy, seguimos practicando.

El color del cuadro está invertido intencionadamente. El color azul no representa ningún mar sino que es tierra firme, mientras que el color del cielo no se corresponde con el habitual y aparece en tonos de naranja. Tal vez si ése naranja baja a su lugar y el azul al propio, todo quede en orden. Munch percibía ese 'estado de las cosas al revés'. Lo que estaba aconteciendo en la época hacía que las personas se encontraran perdidas ante los nuevos cambios. El pasado ya no servía y el futuro era incierto. Ante un mañana dubitativo tan sólo queda gritar de desesperación.

En la parte derecha del cuadro se puede distinguir, aunque con problemas, lo que parece ser una Iglesia. Cuestionadas las creencias después del siglo de las luces, lo racional se impone sobre lo místico y espiritual. Eso también influyen en las propias personas, y en particular en el autor de la obra. La fe en algo, en el más allá, permite agarrarse en momentos de duda, en momentos de desequilibrio. Cuestionar la creencia de una persona creyente hace que no te puedas aferrar a nada y que caigas en el vacío.

'El Grito' está pintado bajo el estilo inconfundible de su autor a través de pinceladas en forma de ondas. Todas parte de la cabeza (de la mente) del rostro desfigurado. De ahí llegan a la Iglesia que representa las creencias y parte hacia las personas que simbolizan la sociedad falta de sociedad misma. Y una vez ahí, las ondas suben paulatinamente hacia el cielo, que representa el destino de la humanidad.

Bush y Obama son la antítesis. Pasado y futuro. Tal y como sostuvo el actual inquilino de la Casa Blanca el cambio era posible. Antes de que el primer negro de la historia se hiciera con la presidencia del país más influyente del planeta todo fue dogmatismo y todo fueron visiones de G. Bush, una persona que un día soñó con Dios y confesó que este le había pedido que llevara a cabo la guerra contra lo que bautizó como Eje del Mal. Progresivamente la humanidad fuimos cabalgando hacia el precipicio en forma de guerras ilegales, de cárceles inmorales y de actuaciones poco o nada racionales. EE. UU se convirtió en ésa Iglesia que Munch da la espalda a través de 'El Grito'. La fe en los buenos de la película se secó poco a poco y lo único que nos quedó fue gritar de desesperación.

Hoy el color de la tierra baja desde el cielo para colocarse en su sitio. Hoy el color del cielo sube desde la tierra para poner orden. Hoy las personas del fondo se dan la vuelta para saber qué está pasando. Y hoy, esperemos, la figura desfigurada dejará de gritar.

PD: La intepretación del cuadro en sí misma corresponde a unas compañeras de Facultad. El nexo con Obama y Bush es propia. Tal vez todos tenemos algo que ver con la 'locura' de Munch.

3 comentarios:

Cecilia Alameda Sol dijo...

Algunos comentaristas, sin darle tiempo a actuar, ya hablan de posibles frustraciones, de fallos de Obama respecto a las ilusiones que se ha formado el mundo entero sobre él. Pero yo creo que puede ser un buen político.
Un hombre que ha tenido que luchar y superar muchas barreras para llegar a dónde está podrá hacer mejor papel que algunos de sus predecesores, sobre todo el último, que al decir de analistas políticos de todo el mundo ha sido el peor presidente de toda la historia de los EEUU.

Me gusta tu nuevo diseño.

Anónimo dijo...

muy bueno has ido hilando los temas mejor q angel martin en "se lo q hicisteis"...
ojala se de la vuelta y se normalice un poco.
por cierto muy buena la interpretacion del cuadro pollo, un abrazo. este nuevo look no me convence pero ya ire acostumbrandome.

Carlos Felipe dijo...

Gracias pollo y ACEPTO TODAS Y CADA UNA DE LAS CRÍTICAS; es más, tomo nota para ir confeccionando un espacio agradable para todos. Tal y como digo siempre: este Cajón empezó siendo mi isla particular pero, con el tiempo, se ha convertido en propiedad vuestra. Así que insisto: tomo nota.