26 febrero, 2008



FACULTAD DE DESINFORMACIÓN

Ni tan siquiera me parece original el título. Esta facultad de desinformación se ha convertido, por méritos propios, en un clásico. Me he batido en la cafetería en acalorados duelos y he luchado con absoluta fe en muchos debates. Ya no puedo más. No puedo defender lo indefendible. Vosotros ganáis.

La fecha del 26 de febrero pasará a la historia, a mi pequeña historia. Ay
er se celebró el primer debate electoral "cara a cara" tras 15 años de silencio. Las televisiones, las radios y los periódicos montaron especiales por doquier para cubrir un evento sin duda antológico. Por fin el espectáculo de la política se vestía de gala y por fin José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy (ya hablaré de por qué no se contó con Llamazares y otros líderes políticos) hablaban desde el atril del pueblo, mirando a los ciudadanos lejos de tribunas parlamentarias que maquillan muchas cosas. El siglo XXI había servido para evolucionar en muchas materias menos en política. Ayer todo cambió.

El ambiente del debate ha hecho que hoy en todos los bares se celebren tertulias y en todos los trabajos se hable de Rajoy y de Zapatero; en el mercado se dice que ha ganado uno o que ha ganado otro; en la peluquería todas dicen haber seguido el debate por televisión; en la calle se habla de las elecciones del día 9 de marzo. Me da igual el color de las opiniones, pero todos hablan del gran tema. Ni qué decir tiene los sondeos de los medios y las valoraciones de los expertos.

En todos lados menos en la facultad de la desinformación en la Universidad Complutense de Madrid. Es una vergüenza bochornosa de la que me siento especialmente avergonzado. Se han acabo los votos de confianza y las últimas oportunidades para defender a este ridículo centro.
La Universidad siem
pre fue lugar de encuentro, de debate y de diálogo. Las aulas siempre estuvieron pintadas de actualidad y los pasillos plagados de rumores. Se habla y se opina en las universidades a excepción de la facultad de la desinformación. Estoy convencido de que en cualquier otro lugar, como en la Facultad de Derecho o en la de cualquier Ingeniería sí se ha tratado el tema.

Nos han enseñado desde el primer minuto que
la relevancia y el interés de un acontecimiento lo elevan a noticia, y si en nuestra Facultad no se habla de noticias venga usted y dígame dónde se hace esto que algunos se llenan la boca de decir información. O comunicación, que es mucho más glamuroso.

Por contra sí hablamos de rendimientos netos reducidos, de estimaciones objetivas o del concepto de opinión pública en la Edad Media. Este Decano y estos profesores se obsesionan tanto con el pasado que olvidan el presente, y así nunca llegaremos al futuro. Estos maestros no saben enseñar, estos periodistas no saben informar. No todos, es cierto; pero el que se dé por aludido que en lugar de tomar represalias tome notas e intente rectificar. Lo que tienen en sus manos es nuestro futuro, y al menos con el mío (que me está costando mucho dinero y no menos esfuerzo) no se juega.

Qué tiempos aquellos donde los unive
rsitarios le echaban un par de huevos y sabían protestar por lo que consideraban injusto. Nos han anestesiado. No se trata de montar ningún cisco ni de ofrecer espectáculos televisivos. Consiste en cultivar el diálogo y fomentar los argumentos pero claro: no hay peor sordo que el que no quiere oír. Luego que ninguno se atreva a dar lecciones de lo poco preparados que estamos y los informes PISA que hacemos. Sus errores como profesores son nuestros defectos como estudiantes.

Una radio de tercera que pagamos de primera, una revista que no sale adelante, unas prácticas basuras dejadas de la mano de aquél... Hagan algo señores, que hemos llegado al siglo XXI porque no nos hemos dejado llevar y entre todos estamos cerrando con candado las posibilidades que puede tener esta Facultad.Si nos callan en la Facultad, ¿quién aspira a comunicar desde un medio?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy el primero en hacer un comentario por lo que veo y no será porque el artículo no incita a ello...jejejeje
Estoy de acuerdo con la gran mayoría de las cosas que dices ene el artículo, Carlos. La radio está mal para lo que se paga, la revista es un desastre y la excesiva libertad de cátedra ha hecho que tu aporbado o suspenso dependa del grupo en el que te matricules. No osbtante he de decir que al menos en mi clase ha habido un profesor que sí ha hablado sobre el debate cara a cara Rajoy Vs. Zapatero y de manera muy instructiva, y estoy seguro de que en la próxima clase lo volverá hacer, su nombre es Fermín Bouza para vuestra iformación. Por lo demás apoyo tu artículo en cuanto a la penosa organización y la pobre comunicación.
Un saludo,
Isra.

Anónimo dijo...

Se me olvidaba, está muy bien escrito y me ha gustado mucho, enhorabuena.
Isra

Nacho G.Hontoria dijo...

Compañero, bienvenido al club. Yo hace mucho que me di cuenta de esta PUTA MIERDA, y lo digo así, con mayúsculas y con todas las letras. Hace mucho que me di cuenta de que en esta facultad no se aprendía nada. El plan de estudios está hecho con el culo de no sé quién. No hay prácticas de ningún tipo que valgan la pena, la radio está hecha un asco y los equipos son del siglo XIX, la tele, ni existe, la revista mensual sale una vez cada 3 meses. Es una vergüenza. Y encima si protestas toman represalias contra el que lo hace. Acuérdate de lo que pasó el año pasado cuando los profesores tardaron 2 MESES en corregir los exámenes, una auténtica vergüenza. Yo personalmente estoy hasta las narices de estudiar esta mierda, tanto por los contenidos como por los profesores. Hay muy pocos que se salvan, ya sabes tú que la cuchara de palo se la llevan muchos de ellos. Menos mal que ya se acaba pronto esto, solo nos queda un año y medio para hacer lo que realmente queremos y disfrutar de esta hermosa profesión. Concluyo diciendo una frase que escuché alguna vez: "Estudiantes del S.XXI estudiando con métodos del S.XIX"
Buenas noches y buena suerte

¡Puxa PALI, Puxa ASTURIES! dijo...

Hola Carlos. Lo primero enhorabuena por tu blog, en especial por este artículo. Debo decirte que no coincido (hoy, sólo hoy) con tu texto. Ahora estoy haciendo las tres asignaturas de quinto del segundo cuatrimestre. En una de ellas (Redacción periodística: géneros de opinión) la profesora dio una hora de teoría y media hora de debate sobre el Debate (valga la redundancia). Por la tarde, la profesora de Derecho de la Información nos preguntó, aunque en este caso no estuvimos más de diez minutos con el tema. Y luego, la conversación que mantuve con todos los compañeros fue sobre el Debate de ayer. Yo sí oí hablar del Debate a todo el mundo.

Ahora, eso sí, no todo podía ser de color de rosas. Muchos de los que he escuchado manifestaban que "todo estaba pactado", "uno no le contestaba al otro", "cada uno llevaba su discurso", "ninguno de los dos sacó propuestas"..... quiero decirte con esto que no conozco a nadie que haya alabado a Zapatero y/o a Rajoy. Gran contraste con lo que hoy pude leer en todos los periódicos, que ninguno se mantuvo neutro (los más tendentes a la izquierda pues vieron a Zapatero como ganador y los de la derecha a Rajoy). Pero los datos objetivos son que ayer 15 millones de personas estábamos pendientes del duelo. ¿Cómo es que en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM nadie celebre la celebración de debates? Somos los propios estudiantes los que no somos críticos, los que solamente nos importa sacar un aprobado en adelante y abandonar el complejo de Cantarranas cuanto antes.

Yo también estoy muy decepcionado con la carrera. La profesión me encanta y quiero seguir con esto, pero ni el profesorado me estimula, ni las asignaturas las veo atractivas, y año tras año veo que la cosa va a peor. Como bien te decía Nacho, muchos profesores con el tema de la libertad de cátedra se creen que tienen derecho a enseñar lo que les dé la gana, cuando su departamento tendrá que establecer un programa común para que no haya desventajas entre los alumnos. ¿Se da eso en la Facultad de la Desinformación? NO.

Para concluir, decirte que la Facultad tiene más cosas malas que buenas, por desgracia para gente como nosotros que defendemos la escuela pública.... pero con cosas así, dan ganas de llorar.

Un fuerte abrazo. Cuídate, PALI.

Carmen dijo...

Pensé que el desengaño ya te lo habías llevado hace tiempo... yo me desencanté el mismísimo primer año de carrera. Claro, que entiendo tu frustración estando en el grupo que estás este año, entiendo eso de la Opinión Pública en la Edad Media y, mucho mejor, lo de los rendimientos... Rospir y Sevillano, dos elementos.

Como en todo hay excepciones, pero desgraciadamente se pueden contar con menos de una mano.

Mi primer año de carrera una profesora me insinuó que quizá, si defendiera a un autor diferente en la parte práctica del examen, se me haría "más fácil". Defendí a Marx, saqué notable.

Estudié una y otra vez durante 4 años la Teoría matemática de la Información (si, la de Shannon y Weaver). A día de hoy, con apenas 6 asignaturas para ser, oficialmente, periodista, no tengo ni la más remota idea de qué va. Y mejor: no sé para qué sirve.

Me salvé del tipómetro, pero me propusieron hacer una revista a base de recortes, como un colage, si no sabía manejar el In desing o el Quark. Con razón la llaman luego la carrera de "pinta, recorta y colorea". Por suerte mi pasión por la informática unida al deseo de querer aprender me libraron de presentar una revista cual niña de primaria.

Escribí según ideología del profesor de turno. Oculté o me enorgullecí del medio en el que trabajo según postura. Y lo segundo no por el medio en sí, si no por mi condición de periodista, por fin.

Dejé de decepcionarme. De seguir confiando en aprender algo o sacarle jugo a unos años en los que bien podía haberme dedicado a aprender a jugar al mus o tocar la caja gitana, porque pal caso... Busqué los denominados "profesores de coña", cuando pude, y si no, me limité a chapar, examinarme y punto.

Falta cultura general centrada en Historia, en Geografía, en Ciencias y en Idiomas! Ni un idioma se imparte como optativa en nuestra Facultad. Deberían ser asignaturas troncales. Y dejarse de tanta Teoría de Información o Comunicación.

Un último apunte. Radio Complutense. Es una institución que NO depende de la Facultad. Una institución que nació para apoyar parte de lo que hoy reivindicamos: aprender, expresar, ser escuchados. La pagamos porque el Rectorado negó la financiación; y para más inri hace poco los peces gordos de la Complutense propusieron su eliminación por "no tener fines pedagógicos". Una vergüenza. En cambio si lo son las lecturas obligadas del catedrático de turno que sólo quiere aumentar sus ingresos y su "prestigio" por número de ejemplares vendidos. En 4 años de carrera lo único que aprendí lo saqué de Radio Complutense donde mi vocación periodística volvía a cobrar sentido una vez a la semana, delante de un micro o al frente de una mesa de mezclas. Son cutres si, yo he llegado a traerme los cascos de casa y comprarme las pilas para la grabadora. Pero al menos tenía ilusión.

Cuando me preguntan si me gusta mi carrera la respuesta es sincera a la par que evidente: NO. Siempre digo que es algo por lo que tengo que pasar, para llegar a ser quien realmente siempre deseé ser. Aún así, y siendo ya más eso que estudiante de la Facultad de Ciencias de la Desinformación,como bien la llamas querido Carlos, resulta que sufres la misma decepción.

Ánimo, que te queda muy poco.

Ignacio dijo...

Muy buenas Carlitos. Como no puede ser de otro modo, ante tu interés de que leyéramos el artículo, no he hecho otra cosa en el mismo momento en que he podido sacar un huequecito. Sobre lo del debate, en nuestra clase no hablamos de él. Eso sí, con nuestros compañeros en los descansos fue el tema estrella. Es sorprendente, como cuentas, que no se dedique ni un minuto (en algunos casos parece que sí ha sido posible, como en el grupo de Isra o de Pali)a analizar un acontecimiento no sólo televisivo sino también social, porque llevábamos 15 años, se dice pronto, sin poder disfrutar de estos interesantes cara a cara. Este hecho es más grave si tenemos en cuenta que en nuestras aulas nos estamos formando futuros periodistas. No digo que haya que haber dedicado una hora entera. Hubiera bastado con una digresión de apenas 20 minutos. De todas formas, no conozco a nadie que no tenga pegas con la carrera. Yo las tengo, las he sufrido, las sufro, y no me queda otra. Lo que pasa es que intento ser siempre optimista y ver el lado amable de la realidad (quizás sea un defecto de familia). No estoy encantado con todos estos años en la universidad, pero tampoco desencantado. Me quedo con muy buenos momentos, no sólo de aprendizaje, que aunque sea raro los hay, sino también personales. Doy gracias de haber conocido a tan buena gente.

Situando el objetivo a finales de 2004, fecha de nuestro ingreso en el edificio mazizo de hormigón, creo que he crecido como persona, pero también como profesional. Ahora, me siento mucho más preparado (lógico por otra parte). En esta evolución colocaría como causante a un puñado de asignaturas, pero sobre todo a mi interés personal y a mi ansia y devoción por la información. De esto estoy seguro. Querer es poder, y creo que yo he intentado quererlo. No sé si llegaré a ser un gran profesional, pero el sudor y la piel me los dejaré por el camino. Nadie me va a quitar mi ilusión. Ni un profesor pelmazo ni siquiera algún desalmado que pueda pululear por la Universitaria. ¡Qué quieres, Carlos, si es que soy sufridor; mi sangre es rojiblanca! Bueno, fuera de bromas, espero poderte transmitir algo de mi optimismo. Sé que no es sencillo, pero me gustan los retos, jajaja. Cuando te vea por los pasillos, ya te daré una de mis palmaditas en la espalda tan apreciadas por ti y te dedicaré una sonrisa, como siempre hago. Por que la vida no es rosa, y la Facultad menos, pero marrón, ni negra tampoco. Un abrazo, y ya nos vemos por las aulas o en la cafetería si es menester.

Ignacio

Anónimo dijo...

...se me acaban las ideas Carlos...me quedo en blanco...me has dejado sin palabras y es que, en realidad, tendría tantas cosas que decir que no sé por donde empezar. Estoy al 100% de acuerdo con tu artículo. Es indignante que nos tengan cinco putos años perdiendo el tiempo, repitiendo constantemente lo mismo a través de diferentes voces, pero siempre lo mismo. Se nos critica por no ser participativos, por estar amedrentados, empanados, llamémonos como quieran…cuando son ellos. Porque, como bien has dicho, nosotros vamos a la facultad para aprender y que no se echen las manos a la cabeza cuando cometemos errores absurdos, porque es lo último que me queda por ver. Lo del debate es una de tantas Carlos, una gorda, claro. Me da asco como cambia la historia. Como nos emocionamos cuando recordamos cómo los universitarios, tiempo atrás, consiguieron cambiar la realidad política y social de nuestro país… y, ¿ahora qué? Ahora mierda. Y, quizá me sientas pesimista, pero creo que esto tiene difícil solución Carlos. Esto no va a cambiar. Los profesores, salvo excepciones, están por la pasta, porque la mayoría tienen otros trabajos al margen y cuando llegan a impartir clase nos sueltan las mismas mierdas de siempre, pero no se mojan, no intentan hacernos participar, no nos incentivan…no sé, espero que te hayas desahogado, si te ayuda, yo lo he hecho un poco gracias a lo que has escrito. Se me ocurren pocas cosas ya, como te dije al principio de mi parrafada, se me acaban las ideas, resignémonos, acabemos la carrera, huyamos de la facultad e intentemos disfrutar al margen de la que creemos nuestra vocación. Un saludo y un abrazo fuerte.
ALBAU

David Rodríguez Seoane dijo...

Creo que llego un poco tarde con mi opinión y muchas cosas ya están dichas pero bueno me reservo unos renglones para añadir algo más.

Es cierto que en la facultad muchas cosas no son como debieran y que tendrían que cambiar urgentemente. Pero yo creo que como en todo, las cosas no son blancas o negras y puestos a repartir culpas creo que al final todos estamos salpicados. Es cierto hay profesores que no cumplen su función y que en definitiva no enseñan. También hay estudiantes apáticos que a veces no queremos aprender. En sentido por las actitudes en ciertos momentos de unos y de otros creo que todos formamos parte de esa facultad tan mala,y a veces (seguramente pocas) tan buena...pero que al fin y al cabo es la nuestra. Por eso, mi opinión es que todos tenemos la obligación de cambiar cosas: profesores y alumnos.

En cuanto al "Gran Debate", cosa que sigue sin parecerme justa, ya que por mucho que sean las fuerzas más votadas yo creo que habría que dejar lugar a todas las fuerzas políticas en un debate de estas caracterísitcas y no solo fomentar el bipartidismo....pero bueno desencantos políticos a parte, es justo que diga que en mis clases si se habló del debate. En Opinión pública se dedicó toda la hora a debatir sobre nuestras percepciones y está previsto que se haga en la siguiente clase despues del segundo "duelo nacional". En clase de ética al menos media clase se dedicó a este menester y en Historia del Periodismo si se habló un poco aunque no más de 15 minutos. En fin hay cosas buenas y malas...pero por convicción, y esta es mi opinón, prefiero agarrarme a las buenas...y aunque pocas..si todos queremos esta facultad se puede reflotar.

Un abrazo