25 febrero, 2009

Un ayuno vacío


La fe mueve montañas pero la hipocresía las destruye. Estoy cansado de las 'palmaditas' en la espalda y del 'qué bien que lo has hecho'. No me gustan los escaparates. Siempre me asustaron las caretas porque nunca descubría quién andaba detrás. La pascua queda cerca y, según la Iglesia: todos a ayunar.

Estas palabras no van dirigidas a ningún Dios, que hay muchos, ni a los seguidores de los mismos, que también hay muchos, sino a los hipócritas. Espero que ningún católico-apostólico-practicante (nunca entendí porque hay tanto apellido si una cosa debe implicar la otra) se sienta ofendido porque, no necesariamente, me dirijo a él. Y si lo hiciera seguro que, como mandan los cánones, sabrá perdonar a esta oveja descarriada.

Cada persona es libre de buscar a Dios donde quiera encontrarlo. Incluso cada uno es libre de no buscarlo siquiera. Eso no tiene crítica ni 'rojeo'; pero entenderán que no entienda nada cuando se invita a ayunar para contactar con el todopoderoso. Y no por el hecho de ayunar sino por el hecho de querer y no poder. Y es que en los últimos días escucho demasiado la frase de "no puedes comer carne"; y es que en los últimos días veo demasiadas comidas carentes de carnes rojas pero muchos platos rebosantes en otras sustancias. Así cualquiera, ¿no creen?

No pretendo que nadie desfallezca en el intento pero, si el ayuno es un símbolo a ojos de Dios para ofrecer un sacrificio y acercarte a él, me imagino que el Señor se lo pasará en grande desde el Reino de los Cielos viendo cómo, su discípulo, no come un gramo de carne pero se atiborra a pescado y patatas fritas, entre otros manjares. No recuerdo muy bien la Biblia pero, creo, que Jesucristo no probó bocado durante su travesía en el desierto tras ser bautizado. Por cierto, otra cosa que han olvidado muchos discípulos: Jesús fue bautizado con cierta edad, cuando él quiso y cuando él sintió que tenía que dar un paso al frente. Ahora no, cuanto más joven mejor.

Si su Santidad Benedicto XVI, Rouco Varela y compañía, hicieran un ayuno verdadero y completo, tal y como hizo su Dios, pero pagaran igualmente toda esa comida que se sirven y comen puntualmenta cada día (como no podía ser de otra manera) y se aprovechara para invitar a vagabundos, transeúntes o personas asfixiadas por la pobreza, entonces, creería en el mensaje del ayuno. Hasta entonces, ayunen ellos y ayunemos nosotros de tanta hipocresía y de tanta 'palmadita' en la espalda.

6 comentarios:

Poli dijo...

Me sumo a tu "ayuno de hipocresía".
Lamentablemente siempre somos nosotros los que ayunamos, la mayoría del tiempo, contra nuestra voluntad. Ayunamos de carne (en argentina cada vez más gente ayuna de 'la mejor carne del mundo'), de justicia, de compromiso social... etc.
Que ayunen ellos de sus lujos! que los sociabilicen y después que inviten a ayunar par a par con el pueblo.
Un abrazo.
(gracias por tus ánimos)

Fernando Manero dijo...

Nunca el ayuno fue una práctica demasiado seguida por los prebostes de la jerarquía. Utilizaban bulas y subterfugios para eludir el mandato pascual. Por eso es una práctica en desuso, de la que ya nadie habla. Me parece muy pertinente que tu lo hagas, con la claridad y contundencia con que planteas las cosas. Me sumo a tu opinión, pues abomino de la palmadita en la espalda y de la palabra hipócrita, mientras enarbolan el anillo y lucen la opulencia.

Un fuerte abrazo

He respondido al amable y sólido comentario que has hecho sobre mi entrada acerca de la justicia y la política. Gracias por tus palabras. Estamos de acuerdo, como en tantas otras cosas.

merche dijo...

Me uno a tu opinión Compañero que conparto en su totalidad me parece una falta de respeto hacia personas como las que aparecen en tu foto ¿ayuno? ¿Vigilia? AMOR Y CARIDAD junto con una palabra en desuso por la iglesia SOLIDARIDAD.
Eso es lo que se deberia de extender en lugar de tanta tonteria...
Un beso Compañero

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo con respecto a la hipocresía de la Iglesia. Me parece penoso que miles de mujeres, hombre y niños mueran de hambre sabiendo lo que cuesta un simple traje especial para alguna celebración de cualqueir cura (y créeme que lo sé, porque he participado en el fondo de regalo para alguno). Dejé de ser "practicante" (uno de los apellidos) por lo mismo, porque estaba harta de sermones que no se parecían en nada a la realidad.

El significado del ayuno no es matarnos de hambre, ni siquiera comer otras cosas al por mayor. El problema es que ya ni los cristianos sabemos cuál es el auténtico significado. Ahora no tiene ningún sentido privarse de la carne para ponernos "moraos" de bacalao. La idea principal era restringir la carnwe porque era lo que se comía; así que si lo trasladáramos ahora y quisiéramos hacerlo ens erio deberíamos "ayunar" en general, no no comer carne pero meternos para el cuerpo una dorada que ríete tu de los chuletones.

En cuanto al significado, por si a alguno de interesa, no es que Dios nos castigue, sino símbolo de austeridad, de la liberación del peso de la carne. recordemos que Jesús se hizo carne pero resucitó como Dios. Cosas que ahora mismo podemos no entender pero que, como todo rito, tiene su significado. A nadie nos extrañan los ritos de otras religiones cuando los conocemos. Quizás el problema es que no conocemos los propios del cristianismo, una religión que está tan unida a lo que somos como la musulmana (por el período de ocupación,el Al-Ándalus y todo eso :P)


Sonia

NeoRomanzer dijo...

Solo comentarte, Carlos... que confundes términos: no es lo mismo el AYUNO que la ABSTINENCIA...Tenia ganas de entrar al trapo contigo en este tema.

El ayuno, según la iglesia católica, es la abstención es el acto de abstención de ingerir alimentos en su totalidad o casi en su totalidad. En cambio, la abstinencia simplemente es la restricción de tomar carne.

El miércoles de ceniza es día de AYUNO Y ABSTINENCIA y todos los viernes de cuaresma, es simplemente ABSTINENCIA.

No estamos hablando de opiniones personales ahora (yo tengo la mía, claro...), si no de la "teoría" dada por nuestros "queridos" obispos. Y, según la teología, tradición, normas religiosas, como quieras llamarlo... no se dice NADA, ABSOLUTAMENTE NADA, acerca de la prohibición de cantidad. Por ello creo que ese argumento que das y que desarrollas durante gran parte de tu artículo, no tiene ningun sentido. ¿Por qué criticas tanto una teoría que ni siquiera conoces?

Otro tema sería la crítica en el día preciso del miércoles de ceniza...

Por último, sólo queria señalar que esta tradición no se "impuso" (sí, sí, Carlos..."impuso") por los cuarenta días que paso Jesús en el desierto, si no porque la Iglesia siempre ha recomendado a sus fieles el vivir de forma humilde (sí, sí... de esto yo también me río), y hubo una cierta época en la ciertos estamentos de la sociedad no podían permitirse comprar carnes. Ellos opinaban que, haciendo que la nobleza no consumiese carne, no era más que una forma de solidarizarse con esta gente.

Me gustaría comentarte, también, que hay ciertas teorías de que la Iglesia en ciertas partes del mundo está permitiendo el consumo de carnes incluso en estos viernes, pues los vendedores de pescado no hacen más que subir los precios para aprovecharse de esta circunstancia...

Pero bueno, ese es otro tema... Un abrazo fuerte, y enhorabuena por el blog.

Carlos Felipe dijo...

"¿Por qué critico una realidad que ni siquiera conoces?" me ha resultado una pequeña salida de tono. Te explicaré la realidad que yo describo y que yo critio; para que la conozcas.
En el artículo hablo de abstinencia y ayuno pero no critico ni una cosa ni la otra, sino lo que hay de fondo. Te invito a que te sumerjas en las palabras y encuentres la crítica verdadera y en qué dirección van los palos.
La cuestión viene por los 40 días de Cristo, y puedes constatarlo en cualquier sitio que se hable del tema.

Tú aludes al deseo eclesiástico de una posición que no alarde de poder económico alguno. No haré comentarios al respecto porque el Vaticano y la Conferencia Episcopal la conoces tú mejor que yo.

No obstante, te agradezco mucho tu participación y espero contar con la misma en cada artículo. Las opiniones dispares enriquecen.
Un abrazo¡¡