10 febrero, 2009

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Me he quedado desnudo ante una tímida mirada atrás. Sin saber por qué, mirando unas fotos, se me ha escapado una sonrisa triste. Asoma una lágrima, reconozco. Trato de ser fuerte por la mañana. Disimulo prisas, obligaciones, tonterías cotidianas. Pero cuando la noche me encuentra aquí, solo, no puedo huir. Y hoy me está atracando con alevosía.

Recuerdo ése ayer de hace 5 años, cuando me enamoré de ti. Recuerdo aquellos ojos, aquél pelo y aquel cuerpo que no me atrevía a tocar. Recuerdo el temblor de mis labios cuando aquella noche todo empezó. Recuerdo cuando nos perdimos en aquellas calles nuevas para los dos, a aquellas horas que tanta cerveza nos costó. Te juro que siento aquél preciso momento donde me enamoré de ti y donde todo, por suerte, empezó a tambalearse. Aquél vértigo bien merecía una oportunidad.

Desde entonces te he besado siempre como aquél entonces; desde entonces te he cogido la mano como aquella noche; desde entonces siempre caigo cada vez que te miro. Me gusta observarte porque hablas en silencio. Me gusta tu pausa.

Todavía tengo en mí el sabor de tu cuello; todavía recuerdo ese camino hacia tus labios. Hoy tu perfume huele como ayer.

1 comentario:

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .bastet dijo...

es precioso, simplemente precioso.

un saludo.