29 enero, 2008

EL TOMATE DEJA DE MANCHAR

Estamos de enhorabuena: el programa de televisión más dañino de los últimos tiempos cierra sus puertas. El tomate por fin ha caducado. Así lo han anunciado esta misma tarde sus artífices: Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde.

El morbo, las vísceras y la crueldad nunca habían sido tan rentables. El programa que nunca ve nadie, "Aquí hay tomate", ha batido récords de audiencia durante sus 5 años de emisión. Cifras que han arrojado buen beneficio a la cadena. Berlusconi se ha cansado de pagar y las demandas sobre Telecinco se amontonan.

Este programa se presentó como una alternativa a la información del mundo rosa. El humor y sus ironías mordaces lo convirtieron en una posibilidad seria para después de comer; particularmente prefiero otras cosas. Unos años más tarde ese tono rosa destiñó en un amarillismo lleno de infamias que apestaba a podrido. Pero nunca perdió su puesto en la lista de los programas más vistos de la televisión.

Sus víctimas han sido numerosas. Isabel Pantoja y su familia (Julián Muñoz computa por separado, creo), Fran Rivera, Maria Teresa Campos y sus "terelus" fueron sus preferidas. Personajes de la farándula, de la política, de la sociedad... Cualquier persona de trascendencia pública podía convertirse en sus objetivos de cámara sin el menor de los respetos. Todo valía para este tomate tan intoxicado y tan indigesto. Han machacado todo lo que han querido, incluyendo al propio espectador, principal víctima de la violencia de género televisivo.

Más de 1.200 programas con el ¡QUÉ FUERTE¡ ¡QUÉ FUERTE¡ por bandera. Inauguraron una nueva forma de insultar a la información. Poco rigor y poca profesionalidad desde el punto de vista periodístico. Todo un éxito para este nuevo circo que se cierne sobre nosotros y que se emite en riguroso directo. Tanto ingenio desaprovechado que lo único que ha producido ha sido caspa, mucha caspa.

El respeto por las personas y por esta orgullosa profesión fueron ninguneados por las cifras de audiencia. Cuando la información se convierte en cotilleo de patio deja de ser información. Cuando la noticia se convierte en rumor o en leyenda urbana también deja de serlo.

Aquí hay Tomate se despide como si fuese un fenómeno de masas. No me extrañaría que saliera en Informe Semanal. Sin duda lo es, o lo ha sido, y sus números lo avalan. Me preocupa que el "cinismo" y "la mala leche" sean rentables. Espero que la televisión recapacite sobre la dirección que lleva tomando de un tiempo a esta parte y se imponga la cordura.

El escote de Carmen Alcayde y la prepotencia de J.J. Vázquez dejan de lucir. Aquí hay tomate ha dejado de existir. Descanse en paz... descansemos todos.





10 comentarios:

darkman dijo...

"El Tomate" ha sido un programa sensacionalista y pornográfio,hay que reconocerlo. Sin embargo, desde el punto de vista del negocio de la Televisión ha sido un revulsivo, una nueva forma de hacer televisión y de narrar muy novedosa. Por lo tanto, creo que hay un antes y un después del "Tomate" y hay que reconocer al "Cesar lo que es del Cesar".

Un saludo....desde AB

darkman dijo...

quise decir "pornográfico"

Anónimo dijo...

Da igual, saldrá otro igual o peor q siga teniendo al "espectador oculto" en constante alerta. Desgraciadamente ese tipo de programas es el programa educativo de la mitad de este pais y asi nos va. Pollo este tipo de cosas es lo q vende y no se acabarán.

Sonia dijo...

Por fin se ha acabado. Por fin dejaré de oir eso de "¿pero tú eres de las del tomate?" cuando digo que estudio periodismo. El problema es que el tomate, aunque el peor, es uno de tantos programas que llenan las parrillas televisivas y vacían las mentes. En una televisión en la que se gana dinero por acostarse con el hijo de la pantoja el rigor está perdiendo facultades. Lo más triste no es que el reducto de información veraz y bien hecha se encuentre tan solo en informativos (y a veces) o en programas tipo "Informe Semanal" donde la documentación es clave. El problema es que se demoraliza el periodismo, y con ello a sus profesionales. Información del corazón no es amarillismo, información del corazón se puede hacer mucha y bien. Lo malo es que ahora lo que vende es el morbo, ver cómo los famosos son humanos y meten la pata, aprender a gritar como Mariñas o a mentir como el que más. El tomate se ha acabado, pero desgraciadamente "the show must go on" y hay muchos dispuestos a hacer que ese espectáculo del todo por el todo continúe.

Sonia dijo...

Por cierto, yo me he enterado de que desparecía viendo "Sé lo que hicísteis", antes de que lo dijeran en el Tomate, que han dado la exclusiva mientras que los del Tomate dilataban su noticia para mantener enganchado al espectador.

Carlos F. dijo...

Veo que muchos han actuado como yo: viendo "Sé lo que hicisteis" cambié de canal rápidamente porque no quería perderme la tomatada final.
Por supuesto que quedan muchas suciedades que limpiar dentro de la parrilla televisiva, pero esta, quizá por ser la primera, hay que darle la importancia que se merece.
Programas del corazón, como tú bien dices "Sonya", se hacen y se pueden hacer muchos; como tú bien dices "Pollo", todavía hay y habrá muchos más como el Tomate... Pero no olvidemos una cosa: con el mando a distancia podemos cambiar el panorama. Está en nuestras manos.
Lo que no acabo de entender es ¿por qué quitan un programa que parece rentable? Quizá, repito quizá... se hayan metido en arenas REALES muy movidizas y la cosa viene de arriba...

Nacho G.Hontoria dijo...

Sin lugar a dudas es una de las mejores noticias que podía esperarme en un día tan aburrido como hoy.
Sin embargo, mucho me temo que esta tregua que nos va a brindar Telecinco dure mucho, ya se inventarán algún otro formato que sirva para lo mismo y sea igual de rentable. Por el momento, la MIERDA DE PROGRAMACIÓN sigue apestando a podrido en Telecinco. Ahora que el Tomate nos deja (afortunadamente) aún quedan por desterrar programas como Hormigas Blancas, dedicado a sacar a relucir los trapos sucios de los muertos, el programa de AAAARRR (debería estar en los manuales de periodismo como ejemplo de intrusismo) y la autofagotización que los programas hacen del reality de turno.
Les deseo lo mejor a Jorge Javier (el victimismo es lo tuyo) y a Carmen Alcayde (siempre me quedaré con tus escotes).
Salud y larga vida a Sé lo que hicisteis

David Rodríguez Seoane dijo...

No soy yo muy participe de hacer leña del árbol caido, pero prefiero quedarme con el kepchup (un habitual en la dieta del estudiante jeje) de la comida que con el tomate de la sobremesa...

Aprovecho el comentario para felicitarte de nuevo y para darte mucho mucho ánimo. Ya verás como todo saldrá genial.

Un abrazo fuerte!

Anónimo dijo...

Hay que actualizar amigüito o sino el chikilicuatre se va enfadar contigo...Besín (garci)

Anónimo dijo...

Por cierto, con respecto al "tomate" debo decir que no feo fácil el final de esta saga de programas repulsivos. El testigo lo ha tomado "está pasando" (o algo así), y muchos otros que "atontizan" a las masas. Todo se encubre bajo lo que U.Beck o Castells señalan como la "atontización de las masas": cada vez más sumisas, cada vez más consumistas, cada vez más superficiales y sin capacidades de expresión o reflexión.

Es posible que se esté cerrando una de las subetapas de este proceso mundial (creado antes ya de la industrialización y ligado a la globalización y mundialización del sistema capitalista y de mercado)y que por ello tiendan a desaparecer los programas llamados "rosas", pero, ¿nadie se ha parado a pensar que lo que está sucediendo es un cambio en las formas del "circo" (para atontar y entretener a las masas)?

Ahora la novedad (cambio de formas) son los prográmas "espectáculo" donde se lleva (o se llaman) a personajes cuanto más tontos y frikis mejor, así el televidente compara y no se ve nunca tan mal, además de poder criticar como con los programas "rosas". Una serie de "maravillosos" programas como: "tú si que vales", "tienes talento", "factor X", "O.T", "fama", "supermodelo", y muchos otros que enturbian las mentes...

Pensad en ello chicos y ya me comentareis. Un saludo a todos (Garci- Un sociólogo crítico)